¿Por qué fueron instituidas las harjakot?

Las leyes que se le aplican a una pareja casada durante nidá son únicas. Por un lado, existen ciertas opciones menos estrictas que se aplican – por ejemplo, pueden estar solos (ijud). Ijud está permitido para parejas casadas porque ya han tenido relaciones en el pasado, y les será permitido tenerlas nuevamente en el futuro. Por lo tanto, se asume que tendrán suficiente fuerza de voluntad como para restringirse de tener intimidad hasta después de la mikve.

Por otro lado, tú y tu esposo desarrollarán un cierto nivel de familiaridad. Un toque casual o accidental, o la atmósfera romántica de una cena solos , puede llevar a desear una cercanía física mayor. Cuando estás tehorá, esta es una maravillosa parte de tu matrimonio. Pero cuando estás nidá, es mejor no cultivar estos sentimientos. Las harjakot te ayudan a evitar situaciones en las que se evocará al deseo y luego deberá ser superado. También dejan espacio para que las situaciones románticas se guarden para tu rutina diaria en los momentos en los que estás tehorá.

Las harjakot están basadas en la lógica y en los pensamientos religiosos y psicológicos. La posibilidad de que una pareja casada pierda el control, junto con las graves consecuencias de si lo hacen, garantiza una serie de prohibiciones suplementarias. Aún si una pareja siente que estas acciones no los llevará a estar en problemas, estas prácticas siguen siendo una prohibición halájica. Si encuentras algo particularmente difícil de implementar, por favor, asegúrate de discutirlo con tu rabino o con nosotras. Usualmente es posible encontrar una solución que sea halájicamente aceptable y con la cual puedas subsistir.

La mayoría de las harjakot son completamente recíprocas. En algunas situaciones, sin embargo, una actividad puede estar permitida para la esposa pero no para el marido, o viceversa. Esto está basado en el entendimiento de los rabinos sobre la diferencia entre sexos.

Una nota acerca del período de compromiso: Hasta que no estén realmente casados, la halajá te trata a ti y a tu jatán como cualquier otro hombre soltero y mujer soltera. Por lo tanto, la prohibición de tocarse (“negiá”), como también las halajot de ijud y todas las reglas usuales de recato, se te aplican a ti y tu jatán durante su compromiso, mientras que las otras harjakot no.

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